Cómo la tecnología puede cuidar a nuestros mayores

Cada vez más personas mayores quieren seguir viviendo en su propia casa el mayor tiempo posible. Allí tienen sus rutinas, su independencia y su forma de hacer las cosas.

La tecnología puede ayudar a que eso siga siendo así. Una casa inteligente para mayores puede hacer más cómodas algunas tareas, avisar si ocurre algo en la vivienda y permitir echar una mano a distancia cuando haga falta.

La idea no es cambiar cómo viven, sino conseguir que la casa se adapte un poco más a ellos y que todos puedan estar más tranquilos.

Vivir solo sintiéndote acompañado

Vivir solo es cada vez más habitual. Según el INE, en España ya hay más de 5,4 millones de hogares formados por una sola persona, y se prevé que sean 7,7 millones en 2039.

Además, más de dos millones de personas mayores de 65 años viven solas, según Amigos de los Mayores.

Para muchas personas, seguir viviendo en su propia casa significa mantener sus costumbres, su entorno y su independencia. Y cuando la vivienda acompaña, esa independencia puede ser todavía más cómoda.

Qué puede hacer una casa inteligente en el día a día

1. Sensores de inundación: detectar el problema antes de que vaya a más

Una fuga puede aparecer en cualquier momento: una lavadora, un termo, un fregadero o cualquier instalación de agua puede dar un problema.

Un sensor de inundación detecta el agua en el suelo y envía un aviso al momento: a su móvil y, si así lo decide, también al de un familiar o un vecino de confianza que pueda acercarse.

Y con una válvula de corte, el agua se

cierra sin que nadie tenga que agacharse a buscar la llave de paso, que siempre está en el sitio más incómodo de la casa.

No es un detalle menor: como ya contamos en nuestro artículo sobre cómo se cuida sola una casa inteligente en agosto, los daños por agua son el siniestro más frecuente en los seguros de hogar.

2. Cerradura inteligente: facilitar los accesos cuando sea necesario

Con una cerradura inteligente, es posible gestionar el acceso a la vivienda sin depender únicamente de copias físicas de las llaves.

Se pueden dar accesos a familiares, personas de confianza o profesionales que necesiten entrar en determinados momentos y retirarlos cuando dejen de ser necesarios.

Además, la puerta puede seguir utilizándose de forma habitual, por lo que no obliga a cambiar las costumbres de quien vive en la casa.

Puedes conocer más sobre esta solución en nuestra página de control de accesos.

3. Climatización a distancia: la casa siempre a una temperatura agradable

Poder mantener una temperatura confortable sin estar pendiente continuamente del sistema de climatización puede hacer el día a día mucho más sencillo.

Cuando la climatización puede integrarse en el sistema, la casa se ajusta a sus rutinas: caldeada antes de levantarse en invierno, fresca a la hora de la siesta en verano, sin tener que acordarse de encender nada ni buscar el mando.

La temperatura también se puede consultar y ajustar desde el móvil, desde casa o desde fuera. Y si un día prefiere que alguien le eche una mano, un familiar autorizado puede hacerlo a distancia.

Puedes ver más en nuestro artículo sobre climatización inteligente y en nuestra página de clima.

4. Panel táctil, interruptores o voz: cada uno controla su casa como prefiera

Una casa inteligente no debería obligar a nadie a cambiar su forma de hacer las cosas, tenga la edad que tenga. Por eso no hace falta depender del móvil.

Los interruptores de siempre siguen funcionando como siempre. Quien quiera puede usar un panel táctil para manejar luces, persianas y climatización desde un solo sitio, o pedírselo a la casa con la voz desde el sillón. Y el móvil queda para quien le guste.

Algunas cosas, además, pueden hacerse solas: que las persianas suban a la hora a la que se levanta o que la luz del pasillo se encienda cuando empieza a oscurecer. Pequeños gestos que se repiten cada día y que la casa asume sin que nadie tenga que pensar en ellos.

La clave es que la tecnología se adapte a sus costumbres, y no al revés.

5. Sensores de movimiento: luz para levantarse de noche sin tropiezos

Levantarse de madrugada para ir al baño o beber un vaso de agua es algo de lo más normal. Lo que conviene evitar es hacerlo a oscuras, buscando el interruptor a tientas.

Con un sensor de movimiento, la luz se enciende sola en cuanto pone un pie en el suelo y marca el camino del dormitorio al baño. De noche lo hace a baja intensidad, lo justo para ver bien sin desvelarse, y se apaga sola unos minutos después.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre un 28 % y un 35 % de las personas mayores de 65 años sufre una caída cada año. Muchas ocurren en casa y en momentos tan cotidianos como este. Una luz que aparece justo cuando hace falta es un gesto pequeño, pero ayuda.

6. Pulsadores: un solo clic para lo que se repite cada día

Hay tareas que se hacen a diario y que obligan a ir de una estancia a otra: apagar luces, bajar persianas, comprobar que todo está en orden antes de acostarse.

Un pulsador inalámbrico las reúne en un solo clic. Se coloca donde resulte más cómodo, y cada uno puede encargarse de algo distinto:

En la mesilla, un «buenas noches» que apaga las luces de toda la casa y baja las persianas. En la entrada, un «me voy» que lo deja todo apagado al salir.

Si se prefiere, un pulsador también puede enviar un aviso al móvil de un familiar para que le llame. Siendo esta una manera sencilla de pedir que alguien se ponga en contacto.

Como no llevan cables, se pueden fijar en la pared o dejar sobre un mueble, y cambiarlos de sitio si con el tiempo resulta más práctico tenerlos en otro lugar.

7. Detectores de humo y enchufes inteligentes: menos despistes, más tranquilidad

La estufa que se queda encendida, el brasero bajo la mesa camilla, la plancha enchufada. Todos tenemos algún despiste de vez en cuando, y en casa algunos pueden tener consecuencias.

Un detector de humo conectado no solo suena dentro de la vivienda: también envía un aviso al móvil, igual que el sensor de inundación. Así, aunque nadie lo oiga en ese momento, alguien de la familia se entera.

Los enchufes inteligentes permiten cortar la corriente de un aparato a una hora concreta o al pulsar el «me voy» de la entrada. Un brasero que se apaga solo por la noche es una preocupación menos para todos.

Una casa inteligente sin obras ni grandes cambios

Una vivienda no tiene que transformarse por completo para incorporar este tipo de soluciones.

Todavía existe la idea de que instalar tecnología en casa implica abrir paredes, añadir cableado o modificar toda la instalación eléctrica.

Con las soluciones inalámbricas con las que trabajamos en Kimbo Smart, muchas funciones pueden incorporarse sin realizar obras ni añadir nuevo cableado.

La instalación se adapta a la vivienda existente y, además, es modular.

Eso significa que no es necesario hacerlo todo de una vez.

Se puede empezar por aquellas funciones que resulten más útiles y ampliar el sistema más adelante

Su casa, sus normas

Cuando se incorporan soluciones de este tipo en la vivienda de una persona mayor, hay algo especialmente importante: debe seguir sintiendo que su casa funciona como siempre.

Cada instalación debería adaptarse a sus rutinas y a lo que realmente le resulte útil.

No se trata de llenar la vivienda de dispositivos ni de controlar constantemente lo que ocurre dentro.

De hecho, en muchos casos tampoco tiene sentido instalar cámaras interiores.

La idea es mucho más sencilla: que la vivienda ayude cuando sea necesario, sin invadir el día a día.

Que cada persona pueda seguir viviendo en su casa a su manera, con un poco más de comodidad y tranquilidad.

Si estás pensando en adaptar una vivienda, cuéntanos cómo es la casa y qué necesitáis y te ayudamos a valorar qué soluciones pueden encajar mejor.

Preguntas frecuentes

No. Se pueden seguir utilizando los interruptores habituales, un panel táctil o incluso el control por voz. Además, muchas funciones pueden automatizarse para que no sea necesario hacer nada.

Para controlar la vivienda desde fuera y recibir avisos en el móvil, sí. Algunas funciones locales pueden seguir funcionando sin conexión dependiendo de cómo esté configurada la instalación.

Sí. Al utilizar tecnología inalámbrica, muchas soluciones pueden incorporarse en viviendas existentes sin necesidad de obras ni nuevo cableado.

No. Son servicios diferentes y compatibles.

No. Se puede empezar con unas pocas funciones y ampliar el sistema posteriormente según las necesidades.

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