Septiembre siempre llega de golpe. De un día para otro, las vacaciones se terminan y vuelven los madrugones, las carreras para llegar a tiempo y esa sensación de que el día no tiene suficientes horas. Todos conocemos ese estrés de la «vuelta al cole» o al trabajo. Pero, ¿y si te dijera que tu casa puede echarte una mano para que todo sea un poco más fácil?
Hacer que tu casa sea «inteligente» no significa llenarla de robots ni de aparatos complicados. En realidad, se trata de algo mucho más sencillo: que tu hogar aprenda a hacer solo esas tareas pesadas que tú repites cada día, para que tú puedas centrarte en lo importante.
¿Qué es eso de "automatizar" la casa de forma sencilla?
Aunque la palabra suene muy técnica, automatizar tu hogar es simplemente enseñarle una rutina para que la haga por ti. Imagina que tu casa tiene memoria y sabe exactamente qué necesitas en cada momento. Esto suele hacerse de dos maneras.
Por un lado están las programaciones por horario. Por ejemplo, que las persianas se suban solas al amanecer o que la calefacción se encienda un ratito antes de que te levantes para que no pases frío.
Por otro lado tenemos las escenas o momentos. Esto es como crear un «atajo». Con un solo gesto (como pulsar un botón al salir de casa o decírselo a tu asistente de voz compatible), la casa hace varias cosas a la vez: apaga todas las luces, baja las persianas y desconecta lo que no hace falta. Así de fácil, sin tener que ir habitación por habitación.
Empezar el día con buen pie (y en piloto automático)
Las mañanas de septiembre son el momento más crítico del día. Siempre vamos con el tiempo justo. Aquí es donde más se nota la ayuda de una casa inteligente.
Imagina que, en lugar de despertarte con un pitido molesto y a oscuras, tu casa te ayuda a despertar suavemente. Las persianas se van abriendo poco a poco para que entre luz natural, la luz de la cocina se enciende suavemente y el baño ya está a la temperatura perfecta cuando entras. No es un lujo, es quitarte de encima un montón de pequeños pasos que, cuando tienes prisa, se agradecen muchísimo.
Ahorrar energía sin darte cuenta
Con la vuelta a la rutina, pasamos más tiempo usando aparatos eléctricos y la factura puede subir. Aquí es donde tu casa inteligente se convierte en tu mejor aliada para ahorrar dinero.
Según el estudio SPAHOUSEC del IDAE (el organismo oficial de energía en España), los aparatos que dejamos enchufados «en espera» pueden suponer hasta un 10% de tu factura de la luz. Es el llamado consumo fantasma, que nos hace tirar de media unos 300 kWh al año sin que nos demos cuenta.
Una casa inteligente soluciona esto por ti. Cuando creas una rutina de «Salgo de casa», la vivienda se encarga de apagar todas las luces y, lo más importante, corta la corriente de los aparatos que le hayas indicado. Así, ahorras energía y dinero cada mes sin tener que ir desenchufando cosas una a una.
Una casa que te cuida cuando vuelves y cuando no estás
Llegar a casa después de un día largo y que todo esté listo es una sensación increíble. Puedes programar tu casa para que te reciba con la temperatura ideal y con las luces de la entrada encendidas si ya es de noche. La casa se adelanta a tus horarios para que tú solo tengas que llegar y descansar.
Además, una casa inteligente también te da seguridad. Puedes hacer que algunas luces se enciendan y apaguen solas por la tarde para que parezca que hay alguien en casa. Es un truco muy sencillo que ayuda a que estés mucho más tranquilo cuando no estás.
Lo mejor: se instala sin obras, a tu ritmo y en cualquier vivienda
Mucha gente piensa que para tener una casa inteligente hay que romper paredes o meter cables nuevos. Con la tecnología que usamos en Kimbo Smart, eso es cosa del pasado.
Nuestros sistemas inalámbricos se instalan de forma limpia, rápida y en cualquier casa, sea nueva o tenga 30 años. Además, no tienes que hacerlo todo a la vez. Puedes empezar automatizando lo que más te interesa y añadir más cosas poco a poco, cuando tú quieras y según lo necesites.
Preguntas frecuentes
Para nada. Todo funciona sin cables y sin romper nada. Se instala de forma sencilla en cualquier vivienda.
Lo bueno de este sistema es que es modular. Puedes empezar con algo muy básico y económico e ir ampliando poco a poco a tu ritmo.
¡Claro! La casa hace las cosas sola para ayudarte, pero tú siempre tienes el control. Puedes usar los interruptores de toda la vida, tu móvil o incluso tu voz.
Sí. Al evitar que las luces se queden encendidas por despiste y eliminar el consumo de los aparatos en espera, notarás que dejas de tirar dinero en energía que no usas.
Por supuesto. Puedes incorporarlo en cualquier momento, vivas ya en la casa o estés a punto de mudarte. Al no necesitar obras, la instalación es rápida y no interfiere con tu día a día.

